Regreso a clases divide al comercio de Mesones: puestos llenos y plazas vacías
La venta ambulante concentra familias y precios bajos, mientras locatarios formales reportan obstáculos, menor visibilidad y bajas ventas.
El regreso a clases muestra dos realidades en las calles de Regina y Mesones, en el Centro Histórico de la Ciudad de México: mientras los puestos ambulantes concentran a familias que buscan útiles escolares a bajo precio, algunos negocios formales reportan poca afluencia y afectaciones por la obstrucción de sus entradas.
El bullicio, los puestos que abarcan las banquetas y los vendedores que anuncian ofertas forman parte de la escena cotidiana en esta zona, conocida por la venta de útiles escolares. En los puestos conviven productos nacionales e importados, mientras el calor del mediodía y las lluvias de la tarde hacen que las familias apresuren sus compras.
Durante esta temporada llegan familias de hasta ocho integrantes para surtir la lista escolar. Los precios entre los vendedores ambulantes son similares: algunos ofrecen colores de 15 piezas en 70 pesos, cuadernos de pasta dura en 45 pesos y pegamentos adhesivos en 10 pesos. Quienes buscan las opciones más baratas pueden encontrar colores en 50 pesos y cuadernos de pasta dura en 30 pesos.
Las quincenas de agosto concentran buena parte de las compras. La afluencia dificulta el paso en algunas zonas y, entre la música, los gritos de los vendedores y la cantidad de personas, un comerciante comenta: “Y eso que no es fin de semana”, en referencia al movimiento de la temporada.
Para este año se espera una derrama económica de 10,000 millones de pesos. Durante el regreso a clases se comercializa 60% de los productos, por lo que se prevén ventas por 6,000 millones de pesos, estima Diego Céspedes, presidente de la Asociación Nacional de Fabricantes de Artículos Escolares y de Oficina (ANFAEO).
Locatarios formales reportan bajas ventas
Aunque las calles están aglomeradas, dentro de algunas plazas se vive una situación distinta. Basta cruzar la entrada de Plaza de Mesones o Plaza Socorro para encontrar pasillos con menor afluencia y comercios afectados por la actividad en la vía pública.
“He estado aquí un año y me dicen que esta temporada no se compara con otros años”, menciona una trabajadora de un local de cuadernos.
La mayoría de las entradas están obstruidas por el comercio informal, situación que ha afectado las ventas de los locatarios. Diego Céspedes comenta que han llegado reportes de cobros a comerciantes para que los puestos informales no obstruyan el paso. “La gente que va caminando no tiene acceso a la puerta”, señala.
La obstrucción y la falta de visibilidad también tienen consecuencias para algunos negocios. “Ya casi nadie viene a comprar. Otros años ha estado mejor”, relata un vendedor de la plaza.
Productos llamativos y mercancía no regulada
La apariencia de los productos es uno de los principales atractivos para las familias. Capibaras, tendencias de internet y artículos coloridos llaman la atención de los niños, quienes pueden convencer a sus padres de comprar incluso una goma de borrar con forma de chocolate.
Recorrer Regina y Mesones de puesto en puesto toma tiempo por el calor, la cantidad de personas y los niños que acompañan a sus padres. En algunos casos, basta con que un artículo atraiga la atención de los menores para que la compra termine en ese puesto.
Los niños no son los únicos compradores interesados en estos productos. “Quiero mis plumas chinas”, comenta una joven. “No, ya estamos aquí y te duran mejor estas”, responde su madre mientras señala un paquete de plumas de una marca reconocida.
De acuerdo con Diego Céspedes, el espacio ocupado por locales con mercancía ilegal —productos pirata, de contrabando y asiáticos no regulados— alcanza aproximadamente los 300,000 metros cuadrados en el país.
Entre la calle de Mesones y José María Pino Suárez se encuentra una plaza de tres pisos cuyos locales manejan mayormente útiles escolares procedentes de Asia. A diferencia de las plazas con más años de antigüedad, sus pasillos están llenos: ayudantes cargan cajas de mercancía sin parar y algunos establecimientos colocan letreros como “Solo una persona por familia” o “Solo pagos en efectivo”.
En las plazas con más años de antigüedad, en cambio, los pasillos se pueden transitar con mayor libertad. Céspedes afirma que la expansión del comercio informal también repercute en los negocios que cumplen con los lineamientos. “Ha venido creciendo la informalidad, pero ya no solo es un mercado ambulante, sino que también hay tiendas establecidas ilegalmente”, menciona.
Precios bajos frente a productos que incumplen normas
Para completar la lista escolar, las familias optan por productos más baratos, muchos de ellos disponibles en puestos ubicados en la vía pública. Aunque esto puede representar una alternativa para reducir el gasto, algunos artículos no cumplen con las normas de calidad, tienen una vida útil menor y pueden obligar a las familias a reemplazarlos.
Además, estos productos podrían representar un riesgo para la salud debido a componentes no regulados. Para identificar si un artículo cumple con las normas, Diego Céspedes recomienda revisar que incluya una descripción en castellano, un aviso del importador y distribuidor, así como pequeños logotipos con las leyendas “material no tóxico” o “producto reciclado”.
Durante el recorrido se revisaron distintos productos de origen asiático y algunos de los que se ofrecían a menor precio. En los artículos observados no se encontraron las características mencionadas. Algunos productos asiáticos incluían leyendas y descripciones en su idioma original, sin traducción.
El presidente de la ANFAEO menciona que el “contrabando bronco”, es decir, los productos que no están inspeccionados, afecta a la producción nacional y a los micro y pequeños negocios. “Todos estos pequeños negocios formales son los que más sufren”.
Negocios familiares esperan un repunte
En una de las plazas, cerca de la entrada de la calle de Regina, opera un pequeño negocio familiar de plumas y plumones. El establecimiento es atendido por los padres y dos hijos adolescentes: la madre se encarga del manejo del dinero, el padre supervisa y los hijos atienden a los clientes.
El negocio ofrece plumas de punta fina y gruesa, además de plumones de colores o para distintos tipos de superficies. La mayoría de los productos son nacionales, aunque también hay artículos importados que cumplen con las normas.
A pesar de la variedad, el local registraba poca afluencia de clientes. La madre comentó que el ambiente es tranquilo, pero espera que las ventas aumenten durante los últimos días antes del regreso a clases.
“Los niños entran a clases el 31 de agosto, esperamos que el consumo sea hasta el 7 de septiembre”, menciona Diego Céspedes. En algunos casos, las familias deciden esperar un poco más para completar la lista de útiles.
Así, mientras las calles del Centro Histórico concentran compras, aglomeraciones y precios bajos, los comerciantes formales mantienen la expectativa de que las ventas aumenten durante los últimos días de vacaciones.
Fuente: FSOCIETY
Redacción
Equipo editorial de FSOCIETY://NEWS.